Anciano: imagen débil
en el futuro de la gran fuerza y vigor del pasado.

El físico y la fuerza que tenemos hoy en día, quien se
considere joven, porque, como que creemos que aparecimos en el mundo por arte mágico, un
chasquido de dedos y listo que nos dio casa, ropa, alimento, consejos,
protección, ánimo y felicidad, ¡nooo! No fue de la nada, fueron esas personas
maravillosas que se entregaron en cuerpo
y alma a cuidarnos y se olvidaron de ellos mismos para que no falte nada en
nuestras vidas y que ahora están por ahí sin un poco de agradecimiento por todo
lo que hicieron y encima de eso ahora con los años cobrándoles deudas ¡Porque
ellos también fueron jóvenes! Aunque no lo creas.
Son esos ancianos que fueron nuestros poderosos padres,
nuestros súper héroes, pero que ahora son para nosotros, viejos que pesan y que
no queremos reconocer, así de grande es nuestra ingratitud y mal agradecimiento
por esos que tanto hicieron por nosotros, quienes nos limpiaban tanto los
vómitos como las heces, que bastante fueron, que dejaban de comer para que tuviéramos
nosotros que comer sin quedar con hambre.
Personas a las cuales corríamos para que nos protegieran, a
quienes les pedíamos el recreo para la escuela, el dinero para las fiestas,
dulces, cualquier antojito, el pasaje para la universidad, la mensualidad de la
universidad, los libros, útiles, etc. Para que seamos los grandes
independientes de hoy.
Pero que nos pasa, por que nos pesan? Solo decidimos
dejarlos por ahí como si nada, como si no valen nada, como que no fueron nada
en nuestras vidas, cuando en verdad lo fueron todo.
Los mayores merecen tanto el cariño como el respeto de todos
y la ayuda también, merecen que se les agradezca por todo lo inhumano que
hicieron para mantenernos en salud, por ese amor incondicional que en verdad no
nos merecíamos ni nos merecemos.
Merecen recibir ahora aunque sea un poquito de nuestro
apoyo, de nuestra fuerza, nuestro abrazo, nuestra sonrisa y nuestro amor,
nuestro agradecimiento.
Vamos a ver a nuestros viejos, a recordar lo lindo de las
experiencias del pasado junto a ellos, de lo seguros que nos sentimos bajo sus
brazos amorosos y protectores, también apoyadores, por que no.
Dice en la biblia, el libro de las santas y bellas palabras
de nuestro padre supremo, Dios: Honra a tu padre y a tu madre, para que tus
días se alarguen en la tierra que el señor tu Dios te da. (Éxodo 20:12).
Recuerda: si no amas, no esperes ser amado; si no agradeces,
no exijas que te agradezcan; si no ayudas, no pidas ayuda y si no valoras pues
no creas más adelante que serás valorado, porque no lo serás, ley de la vida.
Ahora tienes muchas fuerzas y si lo que le enseñas a tus
hijos es lo poco que tu valoras a tus padres, pues así serás valorado por ellos
cuando pierdas tus fuerzas.
También son dignos de que se les agradezca y se les
reconozca a todas esas personas que sin ser parientes, aportan parte de sus
vidas y trabajo para cuidar a esas personas y darles algo del amor que sus
propios hijos no le dan. Piensa en tu actitud y tu aptitud para con tus padres.
Bendiciones.