La envidia
Las personas somos una caja de pandora una caja que está llena de secretos y cosas inimaginables que no podríamos saber con que saldremos en determinados momentos, un mundo de sentimientos tan raros e intensos que parecen ser impresionantes pero a la vez ridículos por las magnitudes de los sentimientos frente a cosas insignificantes.
Uno de nuestros sentimientos más molesto y raro es la envidia, sentimiento que provoca que una persona anhele tener por sobre todas las cosas lo que otros tienen, comprar lo que compran y nos molestan sus triunfos y este sentimiento es de tal magnitud que hasta envidiamos a x personas hasta en sus momentos malos porque en fin quisiéramos ser esa persona.
Tenemos una vida pero al momento de que estamos deseando todo lo del otro y nos molesta todos los triunfos de otras a partir de ese momento dejamos de tener una vida propia, porque al comprar lo que el otro compra solo porque él lo compro, al actuar como esa persona, subir el rostro con altanería al ver esa persona, desde ese momento no estamos viviendo nuestras vidas, estamos queriendo vivir la de esa otra persona y por lo tanto estamos vacios sin voluntad ni vida propia aunque creamos estar bien solo estamos lejos de nosotros mismos.
La envidia es un sentimiento profundo y propio de la persona misma que carcome en nuestro ser, principalmente cuando lo alimentamos dejándonos llevar del deseo de querer ser más que nuestro primo, sobrino, tío, compañero de estudio, nuestro amigo etc.
Al alimentar la envidia nos volvemos personas grotescas, intolerables e insoportables, personas sin imparcialidad, respeto ni humildad ni aun para nosotros mismos, que triste es vivir la vida de otras personas y vivirla amargamente porque tampoco sabemos vivirla, pero es más triste saber que dejamos atrás nuestra propia y verdadera vida, en verdad que triste.
Una forma de contrarrestar la envidia es socializando con esa o esas personas a las que envidiamos y a través de compartir se irá calmando ese sentimiento tan feroz que nos atrapa ciegamente.
Recuerda vivir tu vida, es más fácil que vivir la de otros, bueno al menos eso pienso yo de la mía.
Emmanuel de Jesús R.S